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Zombie

Cuando despert贸 esa noche un olor penetrante, como de perro salvaje,聽 inundaba la casa. Fue entonces cuando supo que era el momento indicado de dejar atr谩s una vida a la que se hab铆a sujetado por a帽os y la cambi贸 completamente. No era momento de vivir como se viv铆a en su otra vida, las cosas hab铆an cambiado mucho desde su propia muerte y ten铆a que adaptarse a ello.聽 Todo por ese est煤pido libro, pens贸 por un instante mientras armaba cuidadosamente un cigarrillo rubio; deb铆 haber tomado alguna precauci贸n antes de meterme de lleno al chamanismo y la b煤squeda de mi animal de poder si estaba ya meditando acerca de morir antes de morir seg煤n otro libro, sigui贸 protestando mentalmente a medida que caminaba fuera de la casa y se dirig铆a a fumar al patio. La luna se ve铆a enorme, casi tan cercana como para ver claramente los cr谩teres, los hilos de agua apenas descubierta, el vapor generado por la ciudad en construcci贸n en su faz siempre brillante, los hilos de plata de las carreteras que un铆an todo ello y, por supuesto, las banderas. Retir贸 el ojo del telescopio y se acurruc贸 en la hamaca blanca que se balance贸 un instante, meci茅ndolo apenas un momento. Al rato se fue sintiendo m谩s tranquilo y estir贸 una de sus piernas, la otra se balanceaba fuera del tejido con suavidad. Cruz贸 un brazo detr谩s de su cabeza, a modo de almohada y dio una calada a su cigarrillo; el brillo del tabaco encendido ilumin贸 una tenue sonrisa que proyect贸 picard铆a en sus ojos verde intenso. A煤n sonre铆a cuando el tel茅fono comenz贸 a vibrar y sonar sobre la mesa de la sala. Mir贸 su reloj: 3:35 de la madrugada, en d铆a de semana s贸lo pod铆a ser una emergencia. O Nancy, se dijo; algo que tambi茅n podr铆a catalogarse como emergencia, brome贸 mientras se incorporaba con desgano y mirando al tel茅fono como si as铆 pudiese, quien llamara, escuchar sus pensamientos que repet铆an 鈥渆stoy en camino, ya voy鈥. Cuando lleg贸 hasta la mesa de la sala, not贸 qui茅n llamaba y, apretando los labios, contest贸 forzando la sonrisa. Sab铆a lo que le esperaba.

- 驴Qu茅 sucede ahora Nancy?

- Es que he estado haciendo yoga esta tarde鈥

- 驴Y me llamas a las 4 de la ma帽ana para decirme eso?

- No, no; su voz sonaba alterada y era notorio que quer铆a evitar una discusi贸n. No es s贸lo eso.

- Mira, ya suficientes problemas tengo aqu铆 conmigo; dime de una vez.

- Tengo la pierna derecha a煤n pegada a mi cadera izquierda, totalmente doblada sobre m铆 misma y he marcado con los dedos gordos de los pies que, gracias a un milagro de la acrobacia, quedaron a misma altura en mi espalda; dijo con tranquilidad.

- Pero 驴qu茅 dices?, 驴has intentado pedir ayuda?

- S铆, hace un momento he llamado a mi m茅dico de cabecera y me ha recetado un relajante muscular que no he encontrado en la casa. 驴Sabes? 鈥 agreg贸- tiene mucho de inventiva el encontrarme en esta situaci贸n, y de creatividad, asimismo he tonificado los m煤sculos de mis brazos y antebrazos en mis movilizaciones.

- 驴Has llamado a la farmacia para que te lo lleven?

- S铆, el muchacho del delivery acaba de irse, not茅 esa risa rara, ese l铆mite donde los ojos se pincelan de compasi贸n mientras la risa brota con autenticidad鈥 A m铆 me duele un poco re铆rme en esta situaci贸n, las rodillas hacen contrapeso con los tobillos y me hinco estern贸n y parte del est贸mago.

- Bueno, supongo que ya pasar谩鈥

- S铆, ya me vengar茅聽 de este no re铆r ni bien el relajante muscular de resultado y pueda as铆 desenroscarme con una cierta facilidad.

- 驴Y qu茅 necesitas de m铆? No entiendo por qu茅 me has llamado鈥 Est谩s calmada, has solucionado el problema al menos en parte鈥 驴Quer铆as tan solo molestar verdad?

- 隆Qu茅 borde eres!; cort贸.

No la entend铆a, 驴por qu茅 habr谩 llamado? Se preguntaba mientras recorr铆a el corto espacio desde donde dej贸 su tel茅fono a la caja labrada color caoba donde guardaba los sahumerios. Inspir贸 profundamente, visualiz贸 una playa desierta, un mar tranquilo y un sol que iluminaba todo sin da帽ar la piel mientras palpaba los bolsillos de su pantal贸n buscando el mechero. Para cuando lo encontr贸, en el m谩s peque帽o por delante, ya hab铆a decidido que ser铆a el perfume de lim贸n el ideal para limpiar ese momento. 驴Qu茅 es lo que debo hacer?, pregunt贸 a sus ancestros en voz alta, 驴qu茅? Y su cabeza gir贸 varias veces en 360潞 hasta enfrentarse al espejo que formaba la pared de la sala.

Como si fuese una respuesta, sus dedos marcaron rellamar mientras buscaba en sus pantalones, y se encontr贸 de repente con la voz de Nancy que estaba al otro lado de la l铆nea.

- Lo siento, dijo 茅l pensando en que sin querer hab铆a rellamado.

- No te preocupes, ya me estoy desenroscando lentamente, puedo mover las piernas鈥

- No me refer铆a a eso; apur贸 intentando establecer el por qu茅 le hab铆a vuelto a llamar.

- Lo s茅, es muy positivo de tu parte que hayas recapacitado en el trato que me diste antes y lo asumas con esta llamada.

- En realidad… Comenz贸 a decir y se detuvo porque del otro lado de la l铆nea se escuch贸 un grito casi desgarrador.

- 隆Casi me desgarro!; dijo ella en voz agonizante.

- 驴Est谩 todo bien?

- S铆, si鈥 El 煤nico problema es que no siento las piernas, pero supongo que es porque llevo un d铆a sin moverlas.

- 驴Puedo hacer algo por ti?

- Adem谩s de escucharme, no lo s茅鈥

- 驴Llamo a un kinesi贸logo acupunturista ayurv茅dico?

- No, deja; estar谩 llegando en pocas horas. Lo contact贸 directamente el m茅dico, sab铆a cu谩ndo el relajante dar铆a resultado.

- 驴Bueno, te parece que nos veamos ma帽ana en la tarde?

- Listo, te espero en casa.

- Hasta entonces, un beso.

- Otro鈥 Y gracias por llamar.

鈥淗ab铆an muerto muchos referentes de pensamiento en la sociedad, algo que para algunos pocos significaba que era tiempo de ponerse a trabajar en eso de repensar las cosas establecidas. El cambio, la necesidad del mismo, era evidente. 聽Se estaban esgrimiendo, disfrazados de verdades trascendentales, miedos y prejuicios entre prohibiciones que acrecentaban el flujo econ贸mico de la empresa jugando con algo tan importante para el ser humano: su fe. Y, por esos a帽os, el clero estaba tan ciegamente en contra de la homosexualidad que no ve铆a ni los abusos que realizaban en sus instalaciones ni que todos los hombres de iglesia usaban faldas largas como uniforme. Convertidos en fascistas, muchos de ellos, aplicando a rajatabla algunas verdades interpretadas, evitaban algo tan humano como la minucia de vivir denegando el uso de protecci贸n ante algo tan ‘tribal’ como el SIDA.

- Tal vez era algo de resaca post Inquisici贸n, sugiri贸 alguna vez, tanto beber vino en misa… Tal vez ese fue el fen贸meno que llev贸 a mucha gente a buscar respuestas, de alguna manera, a libros y producciones cinematogr谩ficas que tocaran el tema o incluyeran las palabras Enigma, Vaticano, Clero, en sus t铆tulos.

Se vio a las personas hacerse amigas de empresas en redes sociales, algo que marc贸 un hito: fue el primer referente concreto de capital humano en la generalidad de la conciencia social…鈥

聽Apag贸 la TV y se dispuso a trabajar con el rol; esperaba entender por qu茅 segu铆a vivo si hab铆a muerto.

(Contin煤a)

 

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