Pasó por allí un ángel y me dijo: anata nakami.
Estaba yo frente a mi 1º ordenador, frente a la ventana de casa de mis padres ese día de setiembre.
Anata Nakami, comencé a firmar sin saber qué era (siempre le hice caso a los ángeles que se aparecen cuando escribo)
Con el tiempo pregunté cómo se escribía en japonés y encontré esa respuesta; su significado, y lo supe. Entendí su salutación USTED TIENE (un dios de la) BELLEZA (como contenido) INTERIOR. También entendí que preguntando se llega a comprender un poco más los saludos de los ángeles.
¿ES VERDAD?
Pues no, no fue un ángel. Fue un trabajo placentero encontrar un nombre con significado. Algo que expresara la sensación implícita, algo que me refirió a iniciales, que me encontró con Anaïs Nin, sus diarios personales editados (moderno blog) y su época. Pero fue ese y no otro nombre. ¿Azar? Llaman musa a la inspiración ¿Por qué no llamarla ángel?… o alma… O ¡Anata Nakami!
ANATA NAKAMI; A TI, QUE ME LEES.

Dicen que…